martes, 16 de febrero de 2010

Policrítica en la hora de los chacales

Por Julio Cortázar
Revista Casa de las Américas, n º 67, julio-agosto de 1971, La Habana

Explicación del título: hablando de los complejos problemas cubanos, una amiga francesa mezcló los términos crítica y política, inventando la palabra policritique. Al escucharla pensé (también en francés) que entre poli y tique se situaba la sílaba cri, es decir grito. Grito político, crítica política en la que el grito está ahí como un pulmón que respira; así he entendido siempre, así la seguiré sintiendo y diciendo. Hoy hay que gritar una política crítica, hay que criticar gritando cada vez que se lo cree justo: sólo así podremos acabar un día con los chacales y las hienas.

De qué sirve escribir la buena prosa,
De qué vale que exponga razones y argumentos
Si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo,
Lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto,
Vuelven lo blanco negro, el signo más se cambia en signo menos,
Los chacales son sabios en los télex,
Son las tijeras de la infamia y del malentendido,
Manada universal, blancos, negros, albinos,
Lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman,
De qué sirve escribir midiendo cada frase,
De qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la
Conducta
Si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias,
Los policías disfrazados,
Los asesores del gorila, los abogados de los trusts
Se encargarán de la versión más adecuada para consumo de
inocentes o de crápulas,
fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se
instala,
y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta
tierra nuestra
que abre su diario y busca su verdad y se encuentra
con la mentira maquillada, los bocados a punto, y va tragando
baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien
cree
y hay quien olvida el resto, tantos años de amor y de combate,
porque así es, compadre, los chacales lo saben: la memoria es
falible
y como en los contratos, como en los testamentos, el diario de
hoy con sus noticias invalida
todo lo precedente, hunde el pasado en la basura de un presente
traficado y mentido.

Entonces no, mejor ser lo que se es,
Decir eso que quema la lengua y el estómago, siempre habrá
Quien entienda
Este lenguaje que del fondo viene
Como del fondo brotan el semen, la leche, las espigas.
Y el que espera otra cosa, la defensa o la fina explicación,
La reincidencia o el escape, nada más fácil que comprar el diario
Made in USA
Y leer los comentarios a este texto, las versiones de Reuter o
De la UPI
Donde los chacales sabihondos le darán la versión satisfactoria,
Donde editorialistas mexicanos o brasileños o argentinos
Traducirán para él, con tanta generosidad,
Las instrucciones del chacal con sede en Washintong,
Las pondrán en correcto castellano, mezcladas con saliva
nacional
Con mierda autóctona, fácil de tragar.
No me excuso de nada, y sobre todo
No excuso este lenguaje,
Es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:
Los mando a todos a la reputa madre que los parió,
Y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que
Espero.
Diariamente, en mi mesa, los recortes de prensa: París,
Londres,
Nueva York, Buenos Aires, México City, Río. Diariamente
(en poco tiempo, apenas dos semanas) la máquina montada,
la operación cumplida, los liberales encantados, los
revolucionarios confundidos,
la violación con letra impresa, los comentarios compungidos,
alianza de chacales y de puros, la manada feliz, todo va bien.
Me cuesta emplear esta primera persona del singular, y más me
Cuesta
Decir: esto es así, o esto es mentira. Todo escritor, Narciso, se
Masturba
Defendiendo su nombre, el Occidente
Lo ha llenado de orgullo solitario. ¿Quién soy yo
Frente a los pueblos que luchan por la sal y la vida,
Con qué derecho he de llenar más páginas con negociaciones y
Opiniones personales?
Si hablo de mí es que acaso, compañero,
Allí donde te encuentran estas líneas,
Me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales,
Veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más
Seguro el hombre.
Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba,
No sé de otra manera mejor para abarcar la América Latina.
Comprendo a Cuba como sólo se comprende al ser amado,
los gestos, las distancias y tantas diferencias,
las cóleras, los gritos: por encima está el sol, la libertad.

Y todo empieza por lo opuesto, por un poeta encarcelado,
Por la necesidad de comprender por qué, de preguntar y de
Esperar,
Qué sabemos aquí de lo qué pasa, tantos que somos Cuba,
Tantos que diariamente resistimos el aluvión y el vómito
De las buenas conciencias,
De los desencantados, de los que ven cambiar ese modelo
Que imaginaron por su cuenta y en sus casas, para dormir
Tranquilos
Sin hacer nada, sin mirar de cerca, la luna de miel barata con su isla
Paraíso
Lo bastante lejana para ser de verdad paraíso
Y que de golpe encuentran en su cielito lindo les cae en la
Cabeza.
Tienes razón Fidel: sólo en la brega hay derecho al
Descontento,
Sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas
Mejores,
Sí, pero de adentro es tan afuera a veces,
Y si hoy me aparto para siempre del liberal a la violeta, de los
que firman los virtuosos textos
por-que-Cu-ba-no-es-eso-que-e-xi-gen-sus-es-que-mas-de-bu-fe-te,
no me creo excepción, soy como ellos, qué habré hecho por
Cuba más allá del amor,
Qué habré dado por Cuba más allá de un deseo, una esperanza.
Pero me aparto ahora de su mundo ideal, de sus esquemas,
Precisamente ahora cuando
Se me pone en la puerta de lo que amo, se me prohíbe
Defenderlo,
Es ahora que ejerzo mi derecho a elegir, a estar una vez más y
Más que nunca
Con tu Revolución, mi Cuba, a mi manera. Y mi manera torpe,
A manotazos,
Es ésta, es repetir lo que me gusta o no me gusta,
Aceptando el reproche de hablar desde tan lejos
Y a la vez insistiendo (cuántas veces lo habré hecho para el
Viento)
En que soy lo que soy, y no soy nada, y esa nada es mi tierra
Americana,
Y como pueda y donde este signo siendo tierra, y por sus
Hombres
Escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.

Comentario de los chacales (vía México, reproducida con alborozo en Río de Janeiro y Buenos Aires): “El ahora francés Julio Cortázar… etc.”. De nuevo el patrioterismo de escarapela, cómodo y rendidor, de nuevo la baba de los resentidos, de tantos que se quedan en sus pozos sin hacer nada, sin ser oídos más que en sus casas a la hora del bife; como si en algo dejara yo de ser latinoamericano, como si un cambio a nivel de pasaporte (y ni siquiera lo es, pero no vamos a poner a explicar, al chacal se lo patea y se acabó) mi corazón fuera a cambiar, mi conducta fuera a cambiar, mi camino fuera a cambiar. Demasiado asco para seguir con esto; mi patria es otra cosa, nacionalista infeliz; me sueno los mocos con tu bandera de pacotilla, ahí donde estés. La revolución también es otra cosa; a su término, muy lejos, tal vez infinitamente lejos, hay una magnífica quema de banderas, una fogata de trapos manchados por todas las mentiras y la sangre de la historia de los chacales y los resentidos y los mediocres y los burócratas y los gorilas y los lacayos.

Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier
parte,
hay cosas que no trago,
hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz,
nadie llega a la luz si saca a relucir los podridos fantasmas del pasado,
si los perjuicios, los tabúes del macho y de la hembra
siguen en sus maletas,
y si un vocabulario de casuistas cuando no de energúmenos
arma la burocracia del idioma y los cerebros, condiciona a los
pueblos
que Marx y que Lenin soñaron libres por dentro y por fuera,
en carne y en conciencia y en amor,
en alegría y trabajo.
Por eso, compañeros, sé que puedo decirles
Lo que creo y no creo, lo que acepto y no acepto,
Está mi policrítica, mi herramienta de luz,
Y en Cuba sé de ese combate contra tanto enemigo,
Sé de esa isla de hombres enteros que nunca olvidarán la risa y
La ternura,
Que las defenderán enamoradamente,
Que cantan y que beben entre turnos de brega, que hacen
Guardia fumando,
Que son los que buscó Martí, lo que firmaron con su sangre
Tantos muertos
A la hora de caer frente a chacales de dentro y a chacales de
Fuera.
No seré yo quien proclame al divino botón el coraje de Cuba y
Su combate;

Siempre hay alguna hiena maquinada de juez, poeta o crítico,
Lista a cantar las loas de lo que odia en el fondo de sus tripas,
Pronta a asfixiar la voz de los que quieren el verdadero diálogo,
El contacto
Por lo alto y por lo bajo: contacto con ese hombre que manda
En el peligro porque el pueblo
Cuenta con él y sabe
Que está ahí porque es justo, porque en él se define
La razón de la lucha, del duro derrotero,
Porque jugo su vida con Camilo y el Che y tantos que pueblan
De huesos y memorias la tierra de la palma;
Y también en contacto Con el otro, el sencillo camarada que necesita la palabra y el rumbo
Para impulsar mejor la máquina, para cortar mejor la caña.

Nadie espere de mí el elogio fácil,
Pero hoy es más que nunca tiempo de decisión y de aguas
Claras:
Diálogo pido, encuentro en las borrascas, policríticas diaria,
No acepto la repetición de humillaciones torpes,
No acepto risas de los fariseos convencidos de que todo anda
Bien después de cada ejemplo,
No acepto la intimidación ni la vergüenza. Y es por eso que
Acepto
La crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta en el
timón,
de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo
alto o en lo bajo,
y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero
escritorio
y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de
mañana,
y te busco la cara, Cuba la muy querida, y soy el que fue a ti
como se va a beber el agua, con la sed que será racimo o canto.
Revolución hecha de hombres,
Llena estarás de errores y desvíos, llena estarás de lágrimas y
Ausencias,
Pero a mí, a los que tantos en horizontes somos pedazos de
América Latina,
Tú nos comprenderás al término del día,
Volveremos a vernos, a estar juntos, carajo,
Contra hienas y cerdos y chacales de cualquier meridiano,
Contra tibios y flojos y escribas y lacayos
En París, en La Habana o Buenos Aires,
Contra lo peor que duerme en lo mejor, contra el peligro
De quedarse atascado en plena ruta, de no cortar los nudos
Machetazo limpio,
Así yo sé que un día volveremos a vernos,
Buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días mi Casa,
Mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,
Mi caimancito herido y más vivo que nunca,
Yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus
Músculos,
Todos juntos iremos a la zafra futura,
Al azúcar de un tiempo sin imperios ni esclavos.

Hablémonos, eso es de hombres: al comienzo
fue el diálogo. Déjame defenderte
cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí. Y si no lo
quieres,
oye, compadre, olvida tanta crisis barata. Empecemos de nuevo,
di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero; toma, fuma conmigo,
largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos. Sabes,
nunca estuve tan cerca
como ahora, de lejos, contra viento y marea. El día nace.

domingo, 14 de febrero de 2010

estamos con Evo


La Nueva Constitución Política del Estado Boliviano plantea (entre otras cosas):

* Prohíbe la privatización de los recursos naturales... (artículo 312)
* Determina que la salud y la seguridad social son gratuitas y no podrán ser privatizadas (artículo 38 y 45)
* Prohíbe el latifundio y determina que todas las tierras deben un cumplir una función económica social (artículo 397 y 398)

-descargar- Constitución Política del Estado Boliviano
-ver- Guerreros del Arcoiris (Documental)

Morales plantea revolución moral


El presidente de Bolivia, Evo Morales, planteó este sábado a los candidatos del Movimiento al Socialismo (MAS), partido de gobierno, llevar a cabo una revolución moral; por lo que los instó a prepararse para salir empobrecidos de sus cargos, de ser elegidos en los comicios regionales del próximo 4 de abril.

"Yo vengo a hablar de una revolución ética (...), si ustedes han decidido ser alcaldes, alcaldesas, concejales, tienen que estar preparados para salir empobrecidos de la alcaldía", conminó Morales, durante un mensaje emitido a sus seguidores en la ciudad de Cochabamba (centro), donde se reunió con aspirantes a alcaldes y concejales del MAS.
Morales dijo que estaba en la reunión no tanto para hablar de la campaña sino para hacer entender a los candidatos que no pueden aprovechar sus cargos para enriquecerse con la corrupción como, aseguró, lo establece una "herencia del Estado colonial", que consiste en que los candidatos a un puesto público se propongan mejorar su economía o tener autos de lujo, frente a lo cual les planteó como alternativa que deben empobrecerse en sus cargos.
"Otra forma de hacer política es empobrecernos y, si no están preparados para eso, mejor renuncien y no perjudiquen este proceso" de cambio que impulsa en Bolivia desde 2006, intimó el presidente boliviano dirigiéndose a los candidatos de su partido.
El mandatario boliviano promueve una fuerte lucha contra la corrupción en su país a través de la designación de nuevas autoridades en las instituciones públicas. Una muestra de ello es el relevo del ministro de Minería y Metalurgia, Milton Gómez, a tan solo seis días de haberlo juramentado, por acusaciones de corrupción.
"Casi estaría seguro (que) un 10 ó 20 por ciento de ustedes es (partidario) del MAS, no tanto para servir en su municipio, en su alcaldía", reprochó el gobernante que, durante esta semana, acusó a sus partidarios de repartirse cargos en instituciones públicas; en particular en la Aduana Nacional de Bolivia.
"Yo no les echo la culpa a ustedes, es una herencia del Estado colonial", reafirmó el mandatario.
Morales, quien gobierna Bolivia desde 2006, inició su segundo mandato, que durará hasta enero de 2015, el pasado 22 de enero; luego de haber ganado las elecciones generales de diciembre pasado con un 64 por ciento de respaldo.
En los comicios del 4 de abril, los bolivianos votarán para elegir a los gobernadores de los nueve departamentos del país y a 337 alcaldes, además de concejales, autoridades regionales e indígenas.

Otra mirada sobre los gulags

La imagen actual de Stalin y de su etapa al frente de la URSS ha sido objeto de una deformación sistemática, primero a iniciativa de la propaganda hitleriana y luego al amparo de la guerra fría. Indudablemente esa campaña, por más que se haya probado su inconsistencia y absoluta falta de rigor histórico, ha calado: Stalin es hoy sinónimo de terror, persecución, genocidio y campos de trabajo. No cabe duda: la burguesía tiene pánico a Stalin y ese temor nos lo transmite a diario por todos los medios de intoxicación. Las razones son obvias: el movimiento comunista internacional alcanzó su fase de máxima pujanza precisamente bajo Stalin; la situación llegó a ser tan crítica para el imperialismo que realmente llegaron a temer su desplome. Había que hacer algo, borrar la imagen gloriosa de la Revolución de Octubre y de los bolcheviques e imponer una nueva imagen de diseño, plagada de tergiversaciones, mentiras y falsificaciones históricas de lo más burdas. Los imperialistas nos insistieron durante décadas que la apertura de los archivos secretos del KGB demostraría sus afirmaciones; Gorbachov ordenó abrir esos archivos en 1989 y los primeros informes completos con las conclusiones se publicaron en 1993. Estas conclusiones no han tenido el eco mediático que merecían, sin duda porque refutan plenamente la campaña intoxicadora que hemos padecido durante tantos años.

EL PROCESO CONTRA DIMITROV

La primera campaña propagandística contra la URSS y el movimiento comunista internacional se inició con la quema del Reichstag en 1933, nada más subir los nazis al poder en Alemania. Estaba perfectamente preparada: Dimitrov, dirigente de la Internacional Comunista, fue acusado del incendio y los nazis desataron un ofensiva publicitaria de dimensiones hasta entonces desconocidas. Hoy está probado que fueron los propios nazis quienes quemaron un Parlamento que ya no les servía para nada, pero la primera campaña de intoxicación demostró que la técnica funcionaba. El legendario Partido Comunista alemán fue perseguido, su
secretario general Thaelmann encarcelado junto con otros miles de camaradas que inauguraron los primeros campos de concentración y, como luego escribió Bertold Brecht, tras los comunistas fueron los antifascistas y, finalmente, los judíos y muchas otras víctimas del terror imperialista.
Era el primer ejemplo histórico de la nueva propaganda imperialista, basada en la estrecha unión de la policía política (la famosa Gestapo) y los medios de comunicación. Los nazis inventaron la figura del periodista-policía, una nueva estirpe de siniestros funcionarios al servicio de las más burdas mentiras. Goebbels resumió esta nueva técnica en una frase hoy conocida: "Una mentira que se repite un millón de veces acaba convirtiéndose en una verdad". Pero nadie reconoce que los comunistas fueron los primeros en padecer la infamia sistemática de los nazis.

LOS TROTSKISTAS SALEN A ESCENA

A aquella primera campaña de propaganda anticomunista le siguió otra, con la leyenda de un supuesto genocidio cometido en Ucrania contra los "campesinos" por la colectivización socialista. Según aquellas informaciones difundidas por la Gestapo, la colectivización habría supuesto una terrible catástrofe en la que millones de campesinos murieron de hambre.
La colectivización del campo, un episodio más de la lucha de clases bajo el socialismo en la URSS, como no podía ser de otra forma, corría paralela a una fuerte polémica -también otra más- en el interior del Partido bolchevique entre dos corrientes políticas opuestas. Triunfó la línea marxista-leninista de continuar la construcción del socialismo que encabezaba Stalin, y las posiciones derrotistas y claudicadoras que bullían en su seno fueron depuradas y expulsadas del Partido. La más conocida -pero no la más importante- de esas corrientes es la trotskista, un movimiento insignificante inflado hasta la saciedad por la propaganda imperialista. En realidad Trotski nunca formó parte del Partido bolchevique, hasta pocos días antes de la
revolución, cuando en plena efervescencia del movimiento de masas, se incorporó -como tantos otros- a las filas bolcheviques a las que antes había combatido sin cesar.
Trotski fue admitido en la dirección del Partido y asumió importantes funciones tras la Revolución como responsable del Ejército Rojo, en el que tuvo que ser destituido pocos meses después, tras sus reiterados fracasos en la dirección de la guerra con los contrarrevolucionarios. Fue sustituido en esa función por Stalin y a partir de ahí sus desvaríos no cesaron. A pesar de ello, los bolcheviques demostraron una paciencia más propia de los franciscanos que de los revolucionarios. Tuvo que ser destituido de la dirección del Partido, luego expulsado de él, luego expulsado de la URSS y, finalmente, ejecutado en México.
La burguesía imperialista siempre ha presentado esta lucha como una pugna personal por el poder entre Stalin y Trotski y no como un aspecto más de la lucha de clases contra la burguesía en el seno del Partido. Porque mientras Trotski volvió finalmente al lugar del que había salido, a las filas de la reacción, Stalin siguió también donde siempre había estado: entre los bolcheviques. Así que la inmensa mayoría del Partido estaba por un lado, y Stalin con él, mientras por el otro estaban Trotski y un reducido número de militantes que se podían contar con los dedos de las manos.
Por tanto, la fama de Trotski proviene de su obstinada lucha contra los bolcheviques, prolongada durante varias décadas, y del apoyo que a esa lucha le proporcionó la burguesía. Trotski proporcionó al imperialismo algo muy valioso que éste no tenía: información de primera mano, del mismo interior de las filas revolucionarias en las que se había infiltrado. Esto dio un "tono" distinto a la campaña de infamias contra Stalin y el comunismo a través de un cúmulo de grupúsculos trotskistas que no eran más que el "caballo de Troya" del imperialismo camuflado entre algunos sectores estudiantiles o intelectuales. El nazismo nunca desperdició esta ayuda de los trotskistas en su guerra psicológica contra el movimiento comunista internacional. A su vez, los trotskistas se beneficiaron de los altavoces que el imperialismo les proporcionó en la prensa y la radio.

DE GOEBBELS A HEARST

La característica común de las dos primeras campañas de guerra psicológica es que, no obstante su amplitud, no ascendieron de las fronteras de la Alemania nazi, salvo un cierto eco en la prensa reaccionaria inglesa. Es aquí donde surge la figura del magnate de la prensa amarilla estadounidense Hearst, que en 1934 viajo a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo leal. A partir de entonces, comenzó a abrir espacios en sus periódicos para difundir artículos firmados por Goering. El descrédito y las presiones populares le obligaron rápidamente a suspender la difusión de tales artículos, pero continuó "informando" acerca de la URSS con materiales más refinados que la Gestapo le remitía directamente desde Berlín, alusivos a masacres, esclavitud, presidios, etc. Entonces la noticia estrella era el genocidio en Ucrania a causa de las colectivizaciones, campaña iniciada el 18 de febrero de 1935 en el periódico sensacionalista de Hearst "Chicago American". A través de Hearst la Gestapo avanzó las primeras cifras: 6 millones de muertos por hambre en Ucrania.
¿Qué hay de cierto en ello?
Ucrania era conocido como el "granero de Europa", un país agrícola muy rico, ambicionado por Alemania y otras potencias imperialistas rivales como despensa alimenticia en sus preparativos de guerra. Cuando en 1935 el PCUS promovió la colectivización, 120 millones de campesinos pobres se levantaron contra los kulaks, unos 10 millones de terratenientes que a través de los koljoses se habían enriquecido con el socialismo. Se abrió un periodo de fuertes luchas en el campo, en toda la URSS. Los kulaks reaccionaron
armándose y creando bandas que asaltaban a los campesinos pobres, incendiaban los graneros y destruían las cosechas. Surgió la escasez de grano y el hambre, lo que finalmente desembocó en epidemias, un fenómeno muy común en aquella época, ya que la penicilina no se inventó hasta la segunda mitad de los años cuarenta. Por ejemplo, en Europa occidental una epidemia de la llamada "gripe española" causó 20 millones de muertos entre 1918 y 1920.
La colectivización, por tanto, no causó ningún estrago especial entre la población ucrania, más que la propia del aplastamiento de la reacción kulak. Por el contrario, fue la colectivización la que permitió el aprovisionamiento del Ejército Rojo y de los obreros soviéticos en la guerra mundial que estallaría sólo seis años después. En la guerra mundial, los kulaks supervivientes de la colectivización volvieron a Ucrania y colaboraron en la invasión nazi, privatizando las tierras de nuevo y asesinando a los campesinos por millones. Pero de estas matanzas nada ha difundido el imperialismo.

ROBERT CONQUEST TOMA EL RELEVO DE LA GESTAPO

La guerra mundial no acabó con la URSS como pretendieron las grandes potencias imperialistas. Por el contrario, el socialismo salió reforzado de la misma, obligando a una nueva ofensiva de guerra psicológica para encubrir su tremendo fracaso. Incapaces de derrotar por la guerra al socialismo, desataron una forma singular de agresión permanente y larvada: la guerra fría. En Estados Unidos el senador McCarthy inició una violenta campaña de persecución contra los comunistas y cualquier asomo de movimiento progresista que acabó extendiendo por todo el mundo como una fiebre de histeria. Desempolvaron los viejos argumentos de la Gestapo y Hearst. En 1953, financiado por los exiliados ucranios en Estados Unidos, se publicó el libro "Los sucesos negros del Kremlin"(1) en el que se inventaban toda una serie de matanzas truculentas en la URSS. Pero el personajillo que se especializaría en esta tarea fue Robert Conquest, ex-agente de la policía británica elevado unos años más tarde a profesor de la Universidad de Stanford en California, que escribió en 1969 "El gran terror" y en 1986 "Cosecha de amarguras"(2).
Aquel mismo año escribió por encargo de Reagan un libro inolvidable cuyo título lo dice todo acerca de su talla universitaria: "¿Qué hacer cuando los rusos vengan? Manual de supervivencia". La fuente de información de Conquest eran los kulaks ucranios que habían colaborado con el Ejército hitleriano en la ocupación de la URSS y que los Estados Unidos acogieron después como exiliados políticos. La mayor parte de esos ucranios eran criminales de guerra, como Mykola Lebed, jefe de seguridad en Lvov durante la ocupación nazi que colaboró en la persecución contra los judíos en aquella ciudad en 1942. En 1949 Estados Unidos le acogió como desinformador y comenzó a trabajar para la CIA. Las siniestras conexiones de Conquest no fueron conocidas hasta que el periódico británico The Guardian las desveló en un artículo publicado el 27 de enero de 1978. Los servicios secretos ingleses habían creado en 1947 para la guerra fría un departamento especial dedicado en exclusiva a la intoxicación periodística que se llamaba IRD (Information Research Department), aunque su nombre originario era también bastante ilustrativo: Communist Information Department. Su tarea era combatir la influencia comunista entre el proletariado británico con noticias e informaciones inventadas, por medio de contactos en las redacciones de los periódicos y en las emisoras de radio, comprando noticias, sobornando a los periodistas, etc. Cuando en 1977 se disolvió por sus escandalosos contactos con los fascistas británicos, se comprobó que unos 100 periodistas conocidos de la prensa, radio y la televisión cobraban de sus presupuestos y que regularmente recibían "informes" para su difusión. Conquest fue agente del IRD desde los comienzos hasta 1956 y su tarea era escribir "noticias" siniestras de la URSS para difundirlas en la prensa y la radio. Su libro "El gran terror" no es más que una recopilación de los artículos sensacionalistas que como agente del IRD escribió durante años sobre la URSS. Una tercera parte de los libros fueron comprados por la editorial Praeger que es la que habitualmente distribuye los libros de intoxicación de la CIA. Y por su libro "Cosecha de amargura" Conquest cobró 80.000 dólares de los exiliados fascistas ucranios.

LAS CIFRAS DEL GULAG

Según Conquest (y tras él toda la propaganda imperialista) los bolcheviques mataron a 26 millones de personas, con el siguiente desglose: 12 millones de presos ejecutados entre 1930 y 1953 y otros 14 millones muertos de hambre en la década de los años veinte. También siguiendo sus cálculos, en 1950 había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo soviéticos, de los que 12 de ellos eran "presos políticos", o sea contrarrevolucionarios.
Añade que en las depuraciones de 1936 a 1939 fueron ejecutadas un millón de personas y otros dos millones murieron de hambre. El resultado de estas depuraciones serían 9 millones de "presos políticos" y 3 millones de muertos. Soljenitsin, un fascista-zarista que recibió el Premio Nobel de Literatura(3) en pago a sus "servicios", infló todavía más las cifras de Conquest. Según él, los bolcheviques mataron a 110 millones de personas: 44 millones en la II Guerra Mundial y otros 66 millones desde la colectivización hasta la muerte de Stalin en 1953. Finalmente, calculaba que en 1953 en los campos de trabajo había 25 millones de presos.
Estas son las cifras que luego la prensa imperialista ha reproducido millones de veces por todo el mundo, por supuesto de fuentes "fidedignas".

LOS ARCHIVOS DEL KGB

Naturalmente, las conclusiones de la apertura de los archivos secretos por Gorbachov en 1993 no han recibido la misma dimensión informativa y sólo han alcanzado a las publicaciones científicas restringidas. Las conclusiones del estudio se han compendiado en 9.000 páginas redactadas por tres académicos rusos
(Zemskov, Dougin y Xlevnjuk) nada sospechosos de simpatías stalinistas. Estas conclusiones han sido reproducidas también por Nicolas Werth del CNRS (Instituto Francés de Investigaciones Científicas) en la
revista "L'Histoire" en setiembre de 1993, y por J. Arch Getty profesor de Historia de la Universidad de River Side en California en la revista "American Historical Review".
Todos los informes académicos son unánimes en desmentir la campaña tergiversadora. En la URSS en 1940 existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos "gulags". Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que "quien no trabaja no come". En 1939 en los campos y colonias había un total de 2 millones de presos, de los que 454.000 eran contrarrevolucionarios. De ellos murieron 160.000 por causas diversas, especialmente epidemias, enfermedades contagiosas y falta de medicinas. Después de la guerra, en 1950, el número de contrarrevolucionarios presos subió a 578.000, pero el porcentaje de presos que en total purgaban sus condenas nunca pasó del 2'4% de la población adulta de aquella época. ¿Qué significan estas cifras? Hagamos comparaciones...
En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5'5 millones de presos en total, es decir, un 2'8% de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos. En cuanto a las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5'2% en 1934 al 0'3% en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos. En la URSS existió la pena de muerte, que se ejecutaba sólo en los casos más graves de levantamientos armados contra el socialismo. Dimitri Volkogonov, nombrado por Yeltsin jefe de los antiguos archivos soviéticos, ha calculado en 30.514 el número de fusilados entre 1936 y 1938 y, según cifras actuales del KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos. Pero esta última cifra no parece convincente y puede referirse al total de ejecuciones entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Quizá pueda deberse también a que el KGB  contabilizó todas las sentencias de muerte, incluso aquellas que luego no se ejecutaban y se conmutaban por otras. En todo caso, puede decirse que los fusilamientos en una de las fases más aguda de la lucha de clases en la URSS entre 1936 y 1939, la época llamada del "gran terror" entre los imperialistas, serían de unos 100.000. Por tanto, muy lejos de los millones de la propaganda con la que nos han bombardeado durante años. Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82% de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51% de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1% de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España. Los comentarios, una vez más, sobran.

LOS CONVICTOS DEL GULAG

Pero todas esas cifras expuestas no nos daría una imagen ni siquiera aproximada de la URSS en los años treinta y las durísimas condiciones en las que se desarrollaba la lucha de clases de los obreros y los campesinos pobres. Pese a la colectivización, los kulaks no desistieron en su empeño de doblegar a los campesinos pobres, asesinando a los militantes comunistas, a los funcionarios del Estado y a los cooperativistas, incendiando las cosechas, provocando plagas, matando a los animales de trabajo y provocando el hambre. El Partido Comunista y los campesinos pobres tuvieron que luchar en las condiciones más adversas porque los kulaks contaban con importantes apoyos exteriores y tenían experiencia de años en el control de todos los resortes del poder en el campo. Sin duda la represión debió ser dura y los kulaks más destacados por sus crímenes fueron justamente ejecutados o condenados a los campos de trabajo. No obstante, de los 10 millones de kulaks existentes antes de la colectivización sólo resultaron condenados 1'8 millones de ellos a diversas penas. Es seguro que cuando la lucha es tan encarnizada y de tan vastas proporciones, se produjeron errores, injusticias y venganzas particulares. Pero en su conjunto, la lucha fue acertada, permitió subsistir a la URSS y salvó aún muchas mas vidas de las que costó. Y sobre todo: esas vidas que se salvaron eran las de los obreros, los campesinos pobres, los cooperativistas y la población en general de todos los pueblos de la URSS. además, la situación no se ceñía exclusivamente al campo. También en las fábricas y en el Ejército ocurría algo parecido. Numerosos cuadros y técnicos provenían de las filas de la burguesía, ya que eran cuadros cualificados de los que no se pudo prescindir inicialmente. La mayor de parte de ellos colaboraron lealmente con los obreros en los planes quinquenales, pero otros saboteaban la producción, retrasaban los suministros, destruían la maquinaria y boicoteaban las tareas, causando un extraordinario perjuicio a la producción, en unos momentos clave en que la amenaza exterior del imperialismo acechaba. La revolución, cabe concluir, no es un camino de rosas, desgraciadamente. Pero no será porque los revolucionarios estén sedientos de sangre. Es seguro que si los capitalistas renunciaran voluntariamente a sus privilegios, todo resultaría más fácil. La Historia demuestra que eso no ha sucedido nunca y que los que lo tienen todo no dudan en masacrar a los que no tienen nada para salvaguardar sus prebendas. Y luego encima nos vuelven la historia del revés.

Notas
(1) "Black deeds of the Kremlin".
(2) "Harvest of sorrow".
(3) Por sus libros "Archipiélago gulag" y "Un día en la vida de Iván Denísovich"

FUENTE: http://www.nodo50.org/nucleoterco/docs/tex_mito_gulag.pdf

domingo, 3 de enero de 2010

Recordando a Tosco...

14 de Noviembre de 1969
“ELECTRUM”, N 243
REFLEXIONES BREVES — UNA CGT “APOLITICA” PARA HACER POLITICA


Uno de los objetivos fundamentales del movimiento obrero en lo que hace a Su organización interna, ha sido el de lograr la constitución de una sola central sindical, de forma de agrupar en ella la mayor cantidad posible de trabajadores, con el propósito de ejercer más eficazmente la defensa de sus derechos, promover nuevas reivindicaciones específicas y luchar por la transformación en la que los forjadores directos de todos los bienes que dispone se encuentran injustamente relegados, cuando no ignominiosamente explotados. Quien haya leído un poco sobre la historia del movimiento obrero, sabe que el reconocimiento de su función institucional en la sociedad no ha sido un hecho espontáneo, ni ha sido el producto de la comprensión de los sectores dominantes de origen patronal, sino que ha sido la consecuencia de largas luchas, heroicas muchas veces, en las que la derrota transitoria en varias circunstancias no frenó su auge y su peso cada vez mayor en el ámbito social, económico y político de cada país y en el mundo.
Si tuviéramos que tomar dos referencias para comprobar con el examen de los hechos históricos la aseveración precedente, podríamos cita por un extremo la ley “Le Chapelier”, dictada en Francia en el año 1791 y que prohibía como sediciosa toda agrupación integrada por obreros, so pretexto de impedir el resurgimiento de las corporaciones medievales, y por el extremo contemporáneo, la inscripción del derecho sindical en la mayoría de las constituciones modernas y en la propia declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en el año 1948.
Ante la imposibilidad de detener el ascenso de esta poderosa fuerza social y sin perjuicio de aplicar una persistente represión para mantenerla total o parcialmente sometida, las patronales y las oligarquías enseñoreadas en el poder del Estado, procuraron circunscribirla a sus problemas aparentemente específicos (lo estrictamente “gremial”), o atarla institucionalmente al carro de sus intereses.
Se procuró por todos los medios hacer de la organización de la clase trabajadora, una institución subsidiaria de un sistema de esquematización política pretendiendo al mismo tiempo que no tuviera visión ni capacidad de decisión en ese mismo aspecto.
El progresivo avance de la democratización institucional, el fortalecimiento de los Sindicatos, la ampliación de los conceptos humanistas, de todo lo cual fueron principales sostenes los trabajadores, permitió que en muchos países, generalmente los más avanzados, la Clase Trabajadora participara desde su punto de vista político en la dinámica de la organización social, ya sea en forma directa de partido político o indirectamente apoyando los programas políticos más progresistas, transformadores o revolucionarios.

Sólo en los regímenes más reaccionarios, o sea los que defienden a ultranza los intereses excluyentes de las patronales, de las oligarquías y de los monopolios, tanto nacionales como internacionales, se pretende anular el papel político de la Clase Trabajadora. Se lo hace por dos vías principales: por la represión directa e indiscriminada o por la instrumentación institucional discriminatoria, acompañada de represión y al servicio de modelos corporativistas o comunitaristas.
¿Qué es una organización política corporativista? Podríamos decir que es la estratificación de los componentes económico-sociales de un pueblo, bajo el poder y la orientación de las clases privilegiadas. Es la rigidez de una estructura, donde se trata de bloquear la dinámica del cambio hacia el progreso general. En consecuencia, el estado corporativo, neocorporativo o comunitario, bajo el disfraz de la integración y concurrencia de fuerzas, representa una “involución” histórica, donde en definitiva, todo queda al servicio del sector dominante por encima de los verdaderos intereses de la mayoría de la población y de hecho del propio país. Este sistema específico de la era medieval, cayó casi totalmente aniquilado a partir de fines del siglo XVIII por la imposición de las fuerzas evolutivas de la propia sociedad. Sin embargo sus efectos residuales traspusieron decenas de años y revivieron adaptados a la época, especialmente en Italia, Alemania, España y Portugal; en los dos primeros fue eliminado; en los dos segundos subsiste provocando el más bajo nivel de vida, la menor industrialización y el mayor oscurantismo político y cultural de Europa.
En Argentina, país, subdesarrollado y dependiente, es posible colocarse en las vías de una verdadera independencia y desarrollo, con la real concurrencia de las fuerzas interesadas en el cambio y en el progreso, a partir de un enfoque y una práctica política dinámica, global y coincidente en lo fundamental. No desde una política unilateral sectorizada y sectarizada, donde la Clase Trabajadora juegue el triste rol de la “participación” en el cumplimiento de planes y objetivos que no responden a sus intereses ni a los de la nación.
¿Por qué la dictadura de Onganía ha prohibido la discusión y la práctica política general en nuestro país?
¿Por qué ha prohibido a la clase trabajadora todo enfoque político sobre las cuestiones más importantes del país, que es donde ella vive y por eso le interesa primordialmente?
Muchos han sido los pretextos. Muchas las aparentes justificaciones. Pero lo real, lo concreto, lo palpable, es que la Clase Trabajadora Argentina, la inmensa mayoría de la población Argentina, hoy no puede tener otra perspectiva ni otra intervención que la que le señala la política impuesta por sí y para sí por la Dictadura. Que alguien demuestre lo contrario. Entonces, si la Dictadura se preocupa tanto de la “normalización” de la CGT, es para que ésta pueda hacer valer su punto de vista y su peso en otra política, que no sea impuesta por la propia Dictadura, que es a su vez la de los monopolios, la de los organismos crediticios y financieros internacionales y en definitiva la del imperialismo mundial del dinero; la política de los intereses de la metrópoli yanqui sobre su esfera en la división internacional del trabajo; la de la oligarquía nativa asociada a ese poder económico y político.
La preocupación de la Dictadura y de todos sus corifeos, es una sola CGT para hacerla “participar” como herramienta de trabajo institucional en el programa económico de las sociedades anónimas, de los monopolios, bajo la fórmula del “desafío americano”. Participar y opinar sobre cómo hacer o cómo contribuir mejor a hacer lo aprobado, sin la participación efectiva del pueblo argentino. Por eso la Dictadura quiere una CGT “apolítica”; para hacer su política. Por eso no quiere los partidos políticos; para hacer con exclusividad y sin cuestionamientos su política.
¿Es en definitiva la política de la Dictadura la que le conviene al país? ¿La que le conviene a la Clase Trabajadora, a los profesionales, a la pequeña y mediana industria nacional, a la educación y a la cultura Argentina, a los campesinos y propietarios rurales no latifundistas, al pequeño y mediano comercio, a todos los que quieren la justicia social, la libertad, el imperio de la soberana voluntad ciudadana y la autodeterminación nacional? Evidentemente que no. De lo contrario la Dictadura tendría un verdadero
consenso explícito y público. Sin embargo la dictadura quiere una sola CGT como la quiere el movimiento obrero. Es como si ambos quisieran un “medio”, un “vehículo” institucional para trasladarse en la historia. La diferencia está en que la Dictadura la quiere para marchar en contra de la historia, a contramano de la evolución, en el sentido de la reacción. El movimiento obrero la quiere para marchar rumbo a la historia, hacia la plena realización de los propios ideales de la humanidad, de los cuales dan cuenta en todo momento los hechos y los pronunciamientos de los países y de las instituciones sociales, políticas y religiosas más avanzadas.
¿Qué papel jugarán en esta coyuntura los dirigentes sindicales? Ya conocemos lo que piensan, lo que hacen y lo que son los “títeres de la dictadura”, el sector partipacionista con Alonso, Coria y Peralta a la cabeza. Sabemos también qué piensan, qué hacen y qué son los Compañeros que tienen como programa el claro y valiente Manifiesto del 10 de Mayo de la CGT de los Argentinos. Queda un gran núcleo de dirigentes por decidirse definitivamente. Tienen la clara opción de constituir una CGT domesticada por y para Onganía y el neocorporativismo, o una CGT identificada y consecuente con las reivindicaciones y aspiraciones del movimiento obrero, con los sectores progresistas del pueblo y con los grandes objetivos de justicia social y liberación nacional.
Es bueno que esos dirigentes recuerden que los pueblos siempre encuentran el camino de su liberación, como así que, siempre la historia retorna su curso pese a las transitorias desviaciones que suele imponerle la reacción con la colaboración de sus cómplices.

UN COMPAÑERO
(Seudónimo de Tosco)